JUSTICIA, JUECES Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Publicado en por robertoadames

 

ABOGADOS

Escrito por

Roberto Adames 

 

Sin que importe por el momento, la diferencia entre información verdadera e información veraz, lo cierto es que, la prensa ejerce una presión tal sobre los jueces que no pocos juristas se han visto precisados a tratar el tema, tanto es así, que de esa relación nace la tesis de Ferrajoli: los procesos paralelos.

No obstante, hemos de abonar que la verdad es una búsqueda que no concluye porque cada tiempo aporta nuevos datos e interpretaciones a lo que sabemos y, en lugar de reducir las dudas, las amplia. De esta manera ese planeta Marte que para los científicos de los años 80 estaba muerto, hoy parece estar vivo. Es que antes se lo miraba por un telescopio y en este momento hay un robot allí tomando muestras y trabajando alfanuméricamente, o sea, dándole valor al mayor número de opciones coincidentes. De esta manera, conocer es avanzar y el último léxico, esta forma de nombrar y definir el mundo que hoy tenemos, no es el fin de la verdad sino la conclusión de un efecto que, al ser aplicado, nos conduce necesariamente a otro y así se convierte en un inicio y no en un fin. Y si bien en esa búsqueda nos sentimos seguros e inseguros, lo cierto es que avanzamos porque en el acierto y en el error hay certidumbre. Y en esta búsqueda de lo cierto, lo importante es la veracidad, de manera que en el periodismo sino exigimos la verdad, por lo menos aspiramos a la veracidad.

La verdad se distingue de la veracidad en que “la primera tiene que ver con la realidad misma de la cosa, o la correspondencia de la cosa con el intelecto o del enunciado con aquello de que se habla etc., la segunda es una especie de correspondencia de lo que se dice con quien lo dice. Por eso mientras lo contrario de la verdad, o de los diversos tipos de verdad, es el error, lo contrario de la veracidad es la mentira y el engaño”.

Pero hoy en día, la veracidad es lo que menos importa al periodista corrupto, por eso en medio de esta tensión ente jueces y justicia, y conforme a la teoría citada, es que Ferrajoli afirma, que los medios de comunicación masiva violan sistemáticamente el patrón deontológico que debe insuflar su quehacer, ya que por lo general, cuando informan sobre los procesos judiciales en trámite, más que informar, tienden a producir procesos paralelos: desdeñan la veracidad de sus dichos. Acorde a esta tesis, el poder político y económico que siempre pulula detrás de los medios de comunicación, predispone al público a creer anticipadamente cuál es la verdad histórica y conforme a la misma cual ha de ser la decisión “correcta”. Así, se informa, por lo común con marcada parcialidad, que el juez X está a punto de resolver tal o cual caso, y que el fallo debe ser de tal o cual manera, salvo que el juez sea torpe o corrupto. 

Ahora bien, sería una suerte de ingenuidad extrema pensar que los periodistas no conocen las consecuencias que su conducta parcial produce en el resultado del caso, en el juez y en la opinión social, consecuencias que tienden a ser nefastas no solo para la persona del juzgador, sino sobre todo para el sistema judicial. Pues ellos, son absolutamente conscientes del poder que ejercen al enjuiciar previamente al juez y al caso. Pero, ¿saben también que cometen una inmoralidad? 

Si entre nosotros, se tratara de regular el papel de la prensa en los casos no resueltos, nos veríamos sometidos a toda una horda de embravecidos homos sapiens en regresión a su condición atávica: se nos acusaría de censurar la prensa, y aunque para el libertinaje viramos los ojos al norte, cuando se trata de las conductas que mantienen su democracia, nunca lo hacemos; en esa cultura, jamás se va a conocer una foto o una filmación de un proceso en trámite, porque en el common law, sistema jurídico vigente en Inglaterra, sus colonias y ex colonias (incluido el norte: USA) esto esta reglado. A lo sumo, podríamos ver publicado un dibujo. Por lo demás, los periodistas no adelantan opinión a pesar de la evidencia que tengan, porque saben que de hacerlo, cometerían un delito. 

En nuestro país, por el contrario, los jueces temen a los periodistas, y los periodistas a sus vez no respetan a los jueces, bien sea por ignorancia, por parcialidad comprometida o por dolo. En ocasiones el abogado de una parte, sabiendo los efectos devastadores de esta relación disfuncional entre justicia y prensa, recurre a tejer una manifestación pública de sus argumentos, que desde luego, es “convenientemente preparada por profesionales de la opinión pública”, no con miras a convencer a nadie, sino mas bien con el cuidado y la premeditación de desestabilizar al juez. 

De ahí, que los casos judiciales emblemáticos se conviertan cotidianamente en portada, en donde los exabruptos de los protagonistas inmersos en el proceso son la carnada de la noticia. Una noticia que, obviamente, irrumpe, impacta y vende; y vende, no solo porque agravia, sino además por ese morbo humano de ver en la desgracia del otro su propia felicidad; “noticia” que se extiende hasta que queda sepultada por otro escándalo o sencillamente se convierte en “fiambre”. Demás está decir, que es irrelevante que se confirme que la primicia de ayer fue una infamia, eso no se publica porque la verdad no vende, salvo que contenga otro escándalo, o porque la infamia fue la pagada estratagema. 

Esta ruptura feroz y constante con los parámetros éticos sobre la información judicial es uno de los temas más serios que el gremio periodístico y el estado deben resolver o siquiera tratar de resolver. Se escribe en un medio de comunicación para compartir denuncias y esperanzas. Sin embargo, afirmar o negar un hecho en un medio masivo implica asumir una responsabilidad que, en sus consecuencias, es ilimitada pero, en sus fundamentos éticos, es objetiva y precisa. Si es un hecho, se debe tener un margen de seguridad; si es una opinión, debe estar razonablemente fundada. Por ultimo diré, que aunque creo que se está mejorando en el aspecto justicia, es un hecho insoslayable que las cosas no están del todo bien en el Poder Judicial, pero no es poca la responsabilidad que tiene el periodismo de esa situación y la falta de regulación y limites claro, a la irrupción del periodismo en las salas de audiencias.

 

José Guillermo Ánjel R: “De La Veracidad Como Construcción De La Verdad

José Ferrater Mora: Diccionario de filosofía

 

Etiquetado en Derecho

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D
Luego de haber detenidamente leído estos textos de mi entrañable amigo de infancia Lic. Roberto Adames, relacionado a una verdad indiscutible, solo quiero decir que, mi orgullo de ser amigo de una
persona tan talentosa al escribir y plasmar en su escrito una razón tan palpable, es enorme. Te felicito Roberto, cuánto anhelo que algún dia llegues a ser, si estaría entre tus metas, un Juez
(pero de la Suprema Corte de Justicia), para que des cátedra de un buen ejercer con respeto y profesionalidad, el papel para el cual hays sido colocado.
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R


Mi hermano muchisimas gracias por tus oportunos y generosos comentarios... lo mas importante de todo, es que nos hemos mantenido unidos por el vinculo indisoluble y mas humano de la sociedad: una
amistad sincera