Por qué votar: importancia de tu voto

Publicado en por robertoadames

 

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Escrito por

Roberto Adames 

 

En democracia es el voto —y no el dinero— lo que legitima el poder

Mário Soares

Según Maquiavelo, la sociedad, al igual que el gobierno, el derecho, la justicia y la moralidad, son  productos humanos, que el hombre es libre de modificar u ordenar de  acuerdo a sus deseos, razón por la cual, en la medida en que te abstengas de votar, estarás relegando a un nivel inicuo, el más importante de todos los derechos y el mas urgente de todos los deberes, cuyo ejercicio te permite modificar o conservar esos productos humanos. 

Votar es un derecho por el cual muchas personas se sacrificaron y ofrendaron su vida: de ejemplos está llena la historia. No obstante, millones de personas alrededor del mundo, todavía no han adquirido la facultad de ejercer este  derecho, razones que hacen, que los dominicanos, podamos proclamar que tenemos el gran privilegio de vivir en una sociedad libre, cuya expresión máxima de esa libertad quizás lo represente el derecho a votar. 

Basta recordar, que en la declaración de Gettysburg, Abraham Lincoln definió la democracia como el "gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Esto significa, que no estamos aquí para servirle al gobierno, sino que por el contrario, es nuestro gobierno el que debe servirnos a nosotros, en tanto y en cuanto somos nosotros los ciudadanos, los que decidimos quién nos representará y cómo queremos ser representados; raíz y significado de uno de los mayores derechos que cualquier pueblo independiente puede tener: El derecho a votar. 

 Hay quienes, se preguntan si dentro de la universalidad de votantes, y los millares de votos, su voto cuenta para algo, en no menos ocasiones, hay quienes puede llegar a sentir que su voto no hace la diferencia para incidir en los resultados finales de la elección, y esa idea, no pocas veces nos lleva a concluir erradamente, que no vale la pena invertir tiempo en el ejercicio de un derecho, que al mismo tiempo es un deber; nada más incierto, pues cada voto cuenta y hace la diferencia en los resultados y cada vez que se ejerce esta potestad se construye la democracia, porque un voto “no es una cifra cualquiera, un voto es un pedazo de la patria. 

Dentro de múltiples razones más, es por ello, que en atención a nuestra consolidación democrática, debemos ser conscientes de que el voto hace responsables a los líderes locales y nacionales por las decisiones que toman, al tiempo que envía un mensaje sobre los asuntos que para el ciudadano son importantes, aun cuando el candidato votado no resulte ser el electo; ya que, con el ejercicio de nuestro derecho, materializado a través del voto, se confirma nuestro derecho como ciudadanos libres de elegir a nuestros gobierno y de participar en la democracia. Sin votación, no hay democracia. 

A veces,  hay quienes optan por no votar porque sienten que lo que ocurre en el gobierno no les afecta; pero muy por el contrario, lo cierto es que sí les afecta y de varias formas. Los funcionarios elegidos toman todo tipo de decisiones que afectan su vida directamente. El Presidente y el Congreso que usted elige son quienes deciden si se aumentan o si se disminuyen los impuestos; son quienes diseñan las políticas económicas que inciden en su trabajo y, son quienes deciden usar o no la fuerza militar y cuándo hacerlo y en fin de tomar cualquier medida publica en pos de las expectativas sociales. 

Asimismo, al votar usted sentirá que participa y al mismo tiempo hace que su voz se escuche. ¡Vote, ejerza su derecho! No importa por quien, pero vote, que a fin de cuentas algo sucederá y de alguna manera su decisión impactará en su bienestar y el de la nación, lo que sucederá en igual medida, aun si su voto solo sirve para que usted se exprese, aprobando o desaprobando a las autoridades, y hasta cierto punto legitimando los procesos democráticos: mientras más ciudadanos se decidan a votar, mayor será el interés de los Elegidos en los temas que son importantes para la sociedad, porque según sean los niveles de abstención así serán los niveles de descrédito del sistema, que hagan creer a los políticos que la sociedad no le importa cual compromiso se asume frente a ellos y para con la sociedad. 

De manera que, la vigencia de la democracia sólo es  posible cuando existe una ciudadanía con una sólida cultura democrática, mediante la cual pueda vislumbrar la altura e importancia de su participación. Sin ciudadanos no hay democracia posible, por eso los derechos políticos y civiles son los primeros que se pierden cuando se instaura una dictadura y los niveles de abstención, son una señal indubitable para los detentadores del poder, de que a usted no le importa el destino de la democracia como sistema, y esa indiferencia incuba los regímenes dictatoriales. Por eso, debemos valorar la democracia porque a partir de ella y de sus instrumentos, los ciudadanos  podemos decidir, resolver conflictos,  participar y  construir una sociedad más  justa, más igualitaria, más plural… y estas aspiraciones solo son posibles mediante las oportunidades de expresión que permite el ejercicio de nuestro derecho a elegir, el cual se ve desvalorizado y castrado si no lo utilizamos como una herramienta de elección y a veces de protesta cívica, democrática y consciente. 

Reitero una vez más, nuestro voto vale y vale mucho, pues en esta ocasión, con el decidiremos quién será nuestro próximo presidente de la República, o enviaremos el mensaje que les permita saber que no estamos conformes con la conducción de los asuntos públicos; de manera que aunque usted no lo crea, somos importantes para los políticos, muestra de ello es que, desde hace algunos meses hemos escuchado en la radio, en la televisión, y hemos visto en los periódicos o en anuncios espectaculares, diversos ofrecimientos de los candidatos de los distintos partidos y coaliciones: todos prometen, como siempre, que las cosas van a mejorar; que van generar fuentes de empleo; que habrá mayor seguridad; mejoría en la educación pública; atención a la salud; mayor infraestructura, entre otras, pero la decisión está sólo en nosotros y ellos lo saben, y quien no vota ni decide ni puede quejarse en el futuro. 

Tenemos la obligación votar de manera libre, universal,  secreta, personal e intransferible, porque nace de una decisión personal y no debemos dejar que otros decidan por nosotros. Toda construcción democrática tiene avances, riesgos y amenazas, no obstante a lo cual, debemos asumir que vale la pena interesarse por la construcción de nuestros espacios democráticos y una de las más altas formas de hacerlo, es votando; pues la  democracia como forma de vida exige una participación activa, para evitar que con la pérdida del interés caigamos en la indiferencia y en la apatía; la democracia como forma de gobierno exige atención e inclusión para que no se genere insatisfacción, que tarde o temprano se manifestará en tensión y violencia, bajo cuyos riesgos degeneraríamos en un clima nefasto de ingobernabilidad. 

Un voto responsable, libre y secreto puede construir el gobierno que merecemos; puede cambiar la historia, pero sobre todo puede mejorar la vida de todos en este país, recordemos que la democracia no sólo se encuentra en la forma de gobierno, sino en la forma en cómo se distribuye la riqueza y los servicios; en la forma en que se ejerce el poder, en el compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas y sobre todo en el respeto a los derechos humanos, civiles y políticos, prerrogativas y discurrir histórico que nunca serán respetados si nuestra abstención envía el mensaje de que no nos importa la democracia. Por eso, no importa por quien votes, pero vota. Vota como expresión de que estás interesado en los destinos de nuestra nación y de que tienes un compromiso con la democracia y sobre todo, vota para que puedas reclamar mañana, dentro de un marco de legitimidad, las promesas incumplidas.

 

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