Retazos del Otro: lectura, lenguaje y poesía

Publicado en por robertoadames

 

retazo

Por

Roberto Adames

 

En nuestra sociedad utilitaria, mediática e internetizada la literatura parece no tener usos prácticos rentables. Aparte de los best séller, los libros de autoayuda y las noveletas rosas, el resto de los libros, agrupados en la categoría de literatura dura, ocupan si se quiere un lugar subalterno en ese gran emporio comercial del libro impreso. 

La literatura tiene utilidad, por supuesto, a otros niveles más idílicos, a niveles en los cuales el neoliberalismo económico tiene siempre saldos en rojo. Me refiero a esa zona que se conoce como alma, al espíritu, donde se va forjando lo mejor, en cuanto a humanidad se refiere, que podamos tener y brindar. 

Leer un poema, por ejemplo, permite que el lector ordinario se acerque al lenguaje con un ritmo distinto al lenguaje que utilizamos a diario en la vida. La literatura permite que conozcamos a cabalidad la riqueza, la complejidad y la belleza de nuestra lengua y eso nos acerca hacia estadios comunicacionales placenteros. 

Además, al acercarnos al libro hurgamos un universo de posibilidades vivenciales, que aunque extrañas a nuestra propia historicidad permiten ampliar nuestra cosmovisión y nuestra particular percepción del mundo; por eso todo trabajo literario necesita de la interacción de las experiencias silvestres de autor y lector: Hay que haber vivido para que la lectura cobre algún sentido. 

En Pablo Reyes, la lectura lo condujo hacia la creación de textos como “Retazo del otro”, ensamblados con frases de sutil perfección,  y que no se entorpece por la saturación del asombro. Su vida, ajena a la riqueza de la experiencia quizás, refleja las que recuerda, con atisbos y descubrimientos de importancia que ha recopilado al través de los sucesos personales vividos o fantaseados como si fueran girones de su intimidad que pergeñan su obra con cierta emotiva trascendencia. 

Hay en esta poesía, una recurrencia hacia los lugares extraños que la extravían de lo común, de la figura regalada o del figurativismo de simples poses, lo que le imprime a Retazos del otro, una originalidad que se fortalece no solo con el estilo del escritor sino además con los elementos estéticos de su arquitectura poética. 

Advertimos, al adentrarnos a la totalidad cosmogónica del libro, un conjunto de categorías semánticas que le confieren al lector la posibilidad de una lectura uniforme del texto; es decir, en Retazos del otro, el poeta Reyes, explora las posibilidades y connotaciones del lenguaje, de modo que transita su discurso más allá del sentido denotativo del texto y lo que enriquece su significado. La relación entre los diferentes significados contrapuestos en las figuras retoricas del pensamiento constituyen el universo del discurso poético de la obra. Veamos: 

Hombre-queso se absorbe.

El cadáver de la manta.

En cada cascara un esqueleto.

Mosquito-sapiens.

Lombriz-homo.

Rasgarse en demoledor túnel.

(Retazos del otro, Pág. 17)

 

El discurrir conceptual acaba siendo el rasgo determinante en la estructura rítmica del libro, recurriendo al  discurso directo que amerite la circunstancia específica, pero sin comprometer el conjunto de contenido sensorial, afectivo y conceptuales de la obra; pues en Reyes estos aspectos funcionan como captadores de la dimensión de ese ritmo que nos invita a disfrutar de la calidad de su lenguaje poético. 

Así encontramos una mezcla de  imágenes sensoriales que se entrecruzan… o efectos alucinantes que son el producto de lo afectivo asociado a  lo sensorial, como cuando dice: 

La memoria.

Cráneo abierto de espadas.

Anelka,

Rechazando los despojos,

Penetra las paredes de las aguas;

Al masticar el jabón

Percibo las armas sombrías.

(Retazos del otro, Pág. 34 y 35)

 

Sigue diciendo el poeta:

 

Empezare la canción en despertar moribundo.

Calle hedionda, se reaniman los pasos.

Un cuello torcido de gallinas.

Somos flamígeras especies.

Dios enojado.

Buenas noches y buenos días.

El sueño pierde fuerza.

Solo la ojera.

Solo el desafío inútil.

Soy el adoptivo del sepulcro.

(Retazos del otro, Pág. 50)

 

Pablo Reyes,felizmente, en Retazos del otro, nos demuestra no solo la importancia que tiene para el lenguaje la poesía, sino que ella nació con el ser humano y que solo desaparecerá con su extinción. Es que el lenguaje llega a adquirir un lugar central gracias a la gran importancia que desde  Heidegger se le atribuye a la poesía. Y que, diferencias hechas, yo considero que la poesía fue el paso primario del lenguaje, lo que en esta, obra por auscultación, es una especie de reivindicación del lenguaje y por ende de la poesía.

 

 

Roberto José Adames

 

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Etiquetado en Ensayos y Críticas

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