Antología del Suicidio
El Mar Es Un Antiguo Lenguaje
Que Yo No Alcanzo A Descifrar
Jorge Luís Borges
Por Roberto Adames
Derramo noches de abismos
Y pájaros
Sobre tu cuerpo
Libando el vacío que atormenta la espera
En impredecibles voces
Muertas de tiempo
Lejos
En los orígenes
Levita un cementerio de raíces
Orquestal a la luz
Un derroche de sonidos
Corre a gastar tardes de colores
En tus ojos
Y la noche abreva en la noche
Entre sus cortinajes
Se extravían peces amarillos
Y la muerte se deshace
Y ligero
El temblor
Busca la calma
Entonces
Miro al mar
Para descubrir sus sueños
Y sus lunas
Las horas danzan orgías de negrura
Y anticipo mi hermandad
Al origen
Y
A su vaivén
La luna
Alucinada sobre el mar
Sepulta susurros en el viento
Y esqueletos en las noches
Desliza su voz
Como si ungiera asombro
Para constelar gritos
Que evoquen
Razón y ausencia
Y nada del agua
Refleja sublimación o vuelo
O desdibuja vacío
Y el mar
Y lo inmenso
El ave se consuma
La memoria
De abismos teje misterios
Y de tiempo agonía
Circulares olvidos
Estrujan en sus manos
El placer que los desdice
Ah el espanto
El miedo
Postración que repta en lo terrible
Para descubrir lo frágil de la muerte
En cada despedida
Una línea se dilata en lo alto
Y entre el sueño y otros colores
El paraíso disemina el reloj
Y te sierra el ser a lo perdurable
Mas
El mar aguarda
Para limpiar nuestros cuerpos de ilusiones
Y desmoronar el templo de las sirenas
Y aunque el cielo se vuelva mágico
Una piedra de mi paso fijara morada
Mientras en su profundidad milenaria
La luna guarda su néctar inmortal
Epifanía de infinito
Cabalgan sobre un cisne
Y te bañan de mar
Y sobre el fuego que danzan los cristales
Hay un presente que se ahoga
Entre un musgo que te quiebra.
Del libro: “Antología del suicidio”, del poeta y escritor Dominicano, Roberto Adames