Confesiones
A ti
Te detuvo el espanto
A mí
La liquida soberbia
O el movimiento que se detuvo
En fantasmales ausencias
Solo se
Que la muchedumbre edificó el hastío
Y en su líquido esperma
Un musgo blanco y voraz como los ángeles
Evocó una lluvia de tristeza.
Los círculos bailaron
Como marca inevitable
Que redefine el rostro en un sinfónico grito de dolor
Y el mar
Como tú
Comenzó a descender por el abismo
Puro de tu ausencia
Y una ventana de estertores
Miraba la máscara repetir tus horrores
Y luchar con perplejos naufragios
Era la lengua hirsuta de mi dolor
Testificando que somos la dimensión exacta del miedo
O tal vez
Un recuerdo en la memoria de algún dios.
Del libro: “Antología del suicidio”, del poeta y escritor Dominicano, Roberto Adames