¿Presidente o Presidenta?

Publicado en por robertoadames

Por Roberto Adames


Desde siempre, en el idioma español, el plural en masculino ha implica la designación de ambos géneros. De manera que para dirigirse al público no es necesario ni correcto decir "dominicanos y dominicanas", "chiquillos y chiquillas", "niños y niñas", ni otras ocurrencias que pretenden llevar la discusión sexista y sociológica a la lengua misma.


Decir ambos géneros es correcto solo en casos específicos, uno de esos casos es cuando, por ejemplo, el masculino y el femenino son palabras diferentes: "mujeres y hombres", "toros y vacas", "damas y caballeros", y así por el estilo.

Ahora bien, como esta en boga el denominado uso del lenguaje sexista, deberíamos preguntarnos como detalle lingüístico que sierva para la defensa de las reglamentaciones del idioma, si se debe decir ¿Presidente o presidenta?  Aprendamos bien el español y de una vez por todas: pero acalro, no estoy en contra del establecimiento de la equidad de derechos en función del sexo, sino del mal uso del lenguaje y de auge de la incultura al servicio de metas exteriores a los uso del lenguajes, tomo de ejemplo la siguiente interrogante: ¿se debe decir presidente o presidenta?

Pese a que la Academia cedió a la presión sociológica feminista, hemos de manifestar nuestra inconformidad porque sin en español existen los participios activos como derivados verbales su existencia se debe a reglas idiomáticas claras: Como por ejemplo, el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, es sufriente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente...


Tenemos entonces, que el participio activo del verbo ser, es "ente": el que es, es el ente. Tiene entidad. Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, de ser el actor de la acción, se le agrega la terminación 'ente'. Por lo tanto, a la persona que preside, se le denomina presidente independientemente de su género, no presidenta. Presidente, que es el participio activo del verbo presidir; que a su vez se deriva  del latín: praesĭdens, -entis(el ser que preside, el ente que preside)


Por respeto a esta norma o regla gramatical es que se dice “capilla ardiente” (capilla en la que arde el ser), no capilla ardienta. Asimismo se dice estudiante (el ente o ser que estudia), no estudianta. De igual forma se dice adolescente (el ser o ente que adolece), no adolescente y se dice paciente, (el ser o ente que padece) no pacienta o se dice comerciante, (el ser o ente que comercia) no comercianta...


Lo contrario es y será producto de la ignorancia de la gramática de la lengua española o de una moda sexista que en busca de una mal perseguida igualdad no escatima esfuerzos en destruir hasta el idioma o las reglas que le dan consistencia lógica a su uso.


Una muestra de que el uso de los modismos que afectan al lenguajes sexista es infundado, lo podríamos asimilar de forma directa al leer el siguiente ejemplo, en el cual la socavación de las estructuras regladas del idioma se evidencian como incorrectas; así las cosas, a ninguna persona, sexista o no,  se le ocurriría decir: “La pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y también atacanta, y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta”. Qué mal suena ahora Presidenta, aunque la fuerza política haya forzado a la Academia de la Lengua, creo que debemos copiar de Chile, donde se dice con propiedad gramatical que  la Señora Bachelet fue Presidente.



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